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jueves, 6 de marzo de 2014

El Poder de los Introvertidos

Siempre he sabido que soy introvertida, pero también siempre me dijeron que eso no es algo bueno, que debo dejar de ser "tímida" y ser más extrovertida. Claro que son consejos en buena lid proveniente de quien quiere lo mejor para mí, que sea alguien en la vida. La verdad es que esa asociación entre ser extrovertido y ser "alguien" ya me molestaba antes, pero apenas recientemente empecé a aprender sobre la introversión y la extroversión. Mi primer acercamiento fueron los tests de personalidad estilo Briggs-Myers, que clasifican a las personas de acuerdo con sus reacciones y preferencias en cuatro grandes categorías. Poco después me topé con la TED Talk de Susan Cain y luego con su libro Quiet. The Power of Introverts in a World that Can't Stop Talking (El Poder de los Introvertidos).

Este libro es una herramienta maravillosa de empoderamiento pues deja muy en claro que ser introvertido es absolutamente normal. Además, nos muestra cómo podemos aceptar la introversión y utilizarla para lograr nuestras metas.

Y es que sí, la gente introvertida tenemos talentos que los extrovertidos no (o no al mismo grado), como una mayor capacidad de escucha, aceptar que otras personas pueden tener buenas ideas o la solución a nuestros problemas, o simplemente mayor paciencia y concentración. Esto hace que un buen equipo de trabajo se beneficie de los talentos y habilidades tanto de los introvertidos como de los extrovertidos. La clave es encontrar el equilibrio y valorar a todos los integrantes del equipo.

Por ejemplo, en las oficinas se favorecen cada vez más los espacios abiertos, sin divisiones ni cubículos, donde todos pueden comunicarse fácilmente. Se supone que la meta es permitir el libre flujo de ideas, compartir y aportar en grupo. Pero no se toma en cuenta que hay gente que es más productiva en el silencio, que a veces el barullo se convierte en un interruptor, o que hay empleados cuyas tareas requieren más concentración.

Sucede algo similar en las escuelas cuando se le pide a las y los niños que trabajen en equipo pero no se toma en cuenta que algunos niños son inseguros o hablan bajito y probablemente sus aportaciones sean ignoradas. 

Un ejemplo más. ¿A quién no le ha pasado que aporta una idea en una reunión pero es ignorado, sólo para toparse con que alguien más extrovertido propone lo mismo y "su" idea es adoptada por el grupo?

A veces se hace necesario actuar como alguien extrovertido y Susan Cain nos da tanto ejemplos como consejos para lograrlo sin acabar completamente exhaustos: tomarse breaks, encontrar el momento y  la actividad que lo requiera, o tener un espacio de tranquilidad y silencio para recargar pilas. En este sentido, debo reconocer que un día me descubrí aconsejándole a alguien que fuera más extrovertido. En mi defensa, se lo recomendé debido a una circunstancia que está afectado a  la organización donde trabajo  y él como líder no puede verse "débil". Sin embargo, su liderazgo introvertido ha tenido efectos muy positivos en otros momentos, de manera que nuestra imagen pública se ha beneficiado en ciertos sectores. De nuevo, equilibrio.

Después de leer El Poder de los Introvertidos me he hecho más consciente de mis propias actitudes y comportamientos, así como de la gente que me rodea. Me estoy dando cuenta de cómo difieren los liderazgos y cuáles son más útiles en qué circunstancias, y me parece fundamental este esfuerzo por reconocer las diferentes personalidades y asegurarnos de aceptarlas y fomentarlas. 


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